En las clínicas dentales de Cerdanyola del Valles tenemos muy claro que hay que hacer una buena pedagogía para cuidar la salud bucodental de los pacientes.

Una pedagogía que, en nuestro caso, empieza en las mismas clínicas dentales de Cerdanyola del Valles, de profesional médico a paciente. Con total confianza. Y, después, para seguir dentro del círculo virtuoso de la salud dental, la transmisión de las buenas costumbres ha de enseñarse de padres a hijos.

Entre estos hábitos saludables, además de la higiene dental que cualquiera puede poner en práctica en su propia casa, se encuentra la asistencia periódica a la consulta del odontólogo. En este sentido, es posible que tengas que recibir algún tratamiento. En estos casos (por ejemplo, si te han puesto ortodoncia o quieres que tus dientes recuperen un color blanco lo más parecido al original), tendrás que acudir a tu dentista de cabecera tantas veces como sesiones tengas programadas en los tratamientos en cuestión. 

Por otro lado, si tu boca no reviste problemas de gravedad, no debes descuidar su estado. Y es que la previsión es una de las bases de su salud. Más vale prevenir, decían nuestras sabias abuelas. Por eso, las revisiones periódicas sirven para evitar, por citar dos inconvenientes, la aparición de caries o los efectos de las enfermedades periodontales. Estas han de concretarse, al menos, una vez al año. Aparte de la exploración general, el odontólogo puede proceder a la siempre saludable limpieza dental. Y, si la revisión es semestral, más a favor del paciente. 

Esta responsabilidad, como te habíamos dicho antes, se hereda de padres a hijos. A partir de su primer año de vida, ya vale la pena llevar a los hijos al dentista. Además, el padre se ha de encargar también de que no vean estas visitas como amenazas. 

Desde Vitaldent, confiamos en que estés de acuerdo con estos consejos.